martes, 1 de marzo de 2011

Elizardo Pérez y la escuela ayllu

En la historia de las relaciones interculturales la vida de Elizardo Pérez ofrece una experiencia de vida llena de enseñanzas. El año de 1917 fungiendo como inspector de educación, al visitar una escuela fiscal en Warisata, se percató que en la misma zona había otra “escuelita” particular dirigida por un indio llamado Avelino Siñani. Allí comprendió que ése hombre había tomado, a diferencia de los suyos, el camino de “capacitar a la masa, iluminarla con el fuego sagrado, prepararla para futuros días”, dejando a un lado las acciones de rebeldía en contra del latifundismo imperante.

Años más tarde en el ejercicio de su profesión de maestro, al ser nombrado Director de la Escuela Norma Indigenal de Miraflores (1931) descubrió que esa era una obra de simulación, por lo que con su renuncia en mano logró que el Ministro de Educación de la época aceptara llevar la Escuela Normal al ámbito indio, al campo. Luego de una peregrinación por varios lugares aledaños al lago Tititkaka, la Escuela Normal fue fundada el 2 de agosto de 1931 en Warisata y sobre la base de su amistad con Avelino Siñani.

La escuela que matriculó a 150 alumnos y supuestamente estaba cobijada en los espacios de un ayllu, pronto fue una constatación dolorosa para Pérez y los maestros que lo acompañaban que no había tierras de ayllu y que todo era propiedad gamonal, además que los indios, el día convenido para comenzar con la construcción de las aulas ni siquiera se presentaron.

“El día señalado no se presentó un solo indio. El albañil Velasco y yo principiamos la obra… nos pusimos a abrir los cimientos” (Elizardo Pérez 1992: 74)

Durante días los profesores trabajaron completamente solos. Elizardo Pérez teniendo que ir a la ciudad de La Paz por una urgencia, a su regreso encontró a sus profesores esperando camión para volverse a la ciudad. Otro viaje a La Paz y regreso respectivo, el solitario trabajo de los maestros continuó hasta que una tarde Avelino Siñani se presentó “No tengo tiempo de hablar, le dije, pero ayúdame”, terminando la jornada Siñani respondió a las quejas de Pérez: “No tata, no te hemos abandonado a tu suerte. Desde todos los puntos de esta pampa… miles de nosotros te contemplamos con admiración”. Elizardo Pérez y los maestros, incluida la esposa de uno de ellos, eran no indígenas, los indios durante los días de su ausencia les habían sometido a un examen, constatando que al igual que ellos era gente de trabajo, les habían visto trabajar pisando barro desde el alba hasta la noche. Que duda podían tener eran iguales a ellos. El solitario grupo de maestros recibió el apoyo de Avelino, su esposa y su pequeña hija, luego más gente se acopló a la obra de construcción. El ejemplo de trabajo y vida fueron la base de la confianza “Cuando vieron que el profesor convivía con ellos, que se alimentaba de sus propios alimentos, que comía en una chua, que dormía en un poyo, cubierto con jergón indígena, que en suma, era uno de ellos, fueron cediendo con esa cautela que les es propio ante el temor de ser nuevamente engañados”. En la obra educativa de Warisata Elizardo Pérez no podía haber logrado el éxito que tuvo, sin la otra figura, Avelino Siñani, de quien recuerda que había ido casa por casa para avisar que el profesor “no era como los otros.

Warisata es un paradigma de cómo las relaciones interculturales pueden construirse y cultivarse en el reconocimiento mutuo, de igualdades y diferencias, de dirigir los esfuerzos hacia un objetivo común.

Las enseñazas:

  • Elizardo Pérez que como todos los pioneros de su época se enfrentó al poder gamonal, podía hacerlo con la seguridad que su gente (los indios) le ofrecía, son tantas las anécdotas que cuenta de sus relaciones conflictuadas con los poderes gamonales de Warisata y Achacachi.
  • Elizardo Pérez a su vez aprendió que Warisata iba a ser sostenible si la gestión estaba en manos de los propios indígenas, para lo cual siguiendo el modelo ayllu de organización y gobierno organizó el Consejo Amauta.
  • Las alianzas fueron muy importantes en preservar e institucionalizar la obra educativa de Warisata, para lo cual involucró a personalidades de reconocimiento de la época a quienes los llevó hasta la escuela y recuerda que incluso el mismo Tejada Soriano, siendo uno de los más grandes hacendados y conservador, fue uno de los aliados más eficaces.
  • La educación, la enseñanza, fue bilingüe: castellano- aymara y castellano quechua.

Lo intercultural considero, asumió con naturalidad, por cuanto efectivo el bilingüismo y la interculturalidad el esfuerzo fue puesto en hacerlo positivo, que el indio reconozca en el q’ara a su hermano. Que los indios no aprendan de los karas a sentir patria sino que sean “ellos los que enseñen a comprenderla, sentirla…” (Elizardo Pérez 1992: 343)

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